INTRODUCCIÓN
La violencia de género en Bolivia ha sido analizada principalmente desde la perspectiva de la mujer como víctima, lo que ha permitido grandes avances en su protección a través de normativas como la Ley Nº 348. No obstante, este enfoque ha relegado a un segundo plano otras realidades igualmente presentes en la sociedad, como la violencia hacia los hombres.
En la ciudad de La Paz, los varones también enfrentan distintas formas de violencia, física, psicológica, económica y simbólica, pero en muchos casos esta problemática permanece invisibilizada debido a factores culturales como el machismo, los estereotipos de género y la estigmatización social. En la sociedad no se reconoce la figura del hombre como víctima de maltrato, pues en el ámbito de la violencia doméstica no se contempla su existencia bajo esa condición. Denunciar puede ser percibido como signo de debilidad, lo que desalienta a muchos hombres a buscar apoyo institucional. “Es extraño pensar que puedan haber hombre que sean víctimas de malos tratos por parte de sus parejas” (Toldos, 2013, p. 15).
A ello se suma el uso inadecuado de la normativa vigente, que en algunos casos ha sido instrumentalizada de manera injusta, perjudicando a los varones y afectando incluso a los hijos en procesos familiares. Esta situación evidencia un vacío en el sistema legal y en el tratamiento social de la violencia masculina, que merece ser investigado y visibilizado.
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